Verdad Incómoda…
¡Terminamos la primera semana de nuestro plan bíblico: Génesis 1–35… yay! 🎉
Respira profundo, lo lograste. No fue poco: atravesamos creación, caos, promesas, familias complicadas y un Dios que permanece fiel.
Clave Cultural: Los relatos de los patriarcas (Abraham, Isaac y Jacob) se desarrollan dentro de una sociedad con una culrura definida de clanes, pactos y honor familiar. La bendición, la primogenitura y la descendencia no eran conceptos simbólicos, sino realidades legales y sociales que aseguraban identidad, protección y futuro. Por eso vemos conflictos tan intensos alrededor de la bendición de Isaac (Génesis 27) y de la esterilidad: y es que sin hijos, no había nombre, herencia ni esperanza. En ese contexto, Dios se revela como el que abre vientres, sostiene promesas y redefine el verdadero heredero, no según la costumbre cultural, sino según Su propósito.
Personalmente, lo que más llamó mi atención es que Génesis 1–35 nos confronta con una verdad un poco incómoda:
Dios obra aun en medio de familias disfuncionales que repiten patrones aprendidos, atrapadas en el engaño y en decisiones incorrectas. La cultura normalizaba prácticas como el favoritismo, el engaño y la venganza, pero el texto bíblico no las justifica; las EXPONE. Aun así, Dios permanece fiel a Su pacto. Estos pasajes nos enseñan que la redención no nace de la perfección humana, sino de la iniciativa constante de Dios, quien camina con Su pueblo en medio de culturas rotas. Es precisamente aquí donde vemos revelado a Jesús, aun desde Génesis.
Esta verdad también nos invita a mirarnos a nosotros mismos con honestidad. Muchas veces queremos que Dios obre solo cuando todo está en orden, cuando nuestras decisiones son correctas y nuestras relaciones sanas. Génesis nos muestra lo contrario: Dios entra en el desorden, camina con personas reales y transforma procesos incompletos. Esto nos anima a no esconder nuestras fallas, sino a traerlas delante de Él, confiando en que Dios sigue formando Su obra en nosotros, aun en medio de nuestras imperfecciones.
Aplicación:
Génesis 1–35 nos invita a examinarnos con humildad. ¿En qué áreas de tu vida estás repitiendo patrones aprendidos, justificando actitudes o normalizando comportamientos que Dios desea transformar? En lugar de esconder el desorden, entrégalo a Dios. Permítele trabajar en tus procesos, tus relaciones y tus decisiones. Recuerda: Dios no espera perfección para obrar, pero sí un corazón dispuesto a rendirse y caminar con Él.
Sigue profundizando en la Palabra por medio de este Plan Bíblico.
Bendiciones,
Betzy Gomez