Manipulación…
Génesis 27:35 (NVI)
“Pero él respondió: ‘Tu hermano vino con engaño y se llevó tu bendición’.”
Génesis 27 nos presenta una escena familiar compleja donde Rebeca, aunque conocía las promesas de Dios, no actuó como un buen ejemplo de madre. Movida por el favoritismo y el temor de perder el control del resultado, manipuló a su hijo Jacob y lo llevó a engañar a su propio padre. Su intención no fue obedecer a Dios, sino forzar el cumplimiento de la promesa a su manera.
La manipulación es el acto de influir o controlar a otra persona de manera indirecta, engañosa o deshonesta, generalmente para obtener un resultado deseado sin considerar el bienestar, la voluntad o la verdad. Desde una perspectiva bíblica, la manipulación surge cuando intentamos forzar resultados en lugar de confiar en Dios, usando a otros como medios para alcanzar nuestros propios fines. Puede parecer “bien intencionada”, pero termina dañando relaciones, formando patrones incorrectos y alejándonos del diseño divino.
Rebeca nos recuerda que conocer la voluntad de Dios no siempre garantiza que actuaremos correctamente. Cuando dejamos que la ansiedad, el control o el favoritismo dirijan nuestras decisiones, podemos empujar a otros, especialmente a nuestros hijos, a hacer lo incorrecto. Jacob aprendió a obtener bendición por medio del engaño, una marca que luego se repetiría en su propia vida.
Este pasaje nos confronta con una verdad incómoda pero necesaria: Dios cumple Sus promesas sin necesidad de nuestra manipulación. Génesis 27 nos invita a examinar nuestras motivaciones y a confiar en que la obediencia siempre honra más a Dios que los atajos bien intencionados.
Aplicación:
Hoy es un buen día para examinarnos con honestidad delante de Dios. ¿Qué atajos estás tomando que deberías dejar? ¿En qué áreas estás manipulando personas, circunstancias o tiempos en lugar de confiar plenamente en el Señor? La invitación es a soltar el control, rendir las intenciones del corazón y volver al camino de la obediencia. Dios no necesita nuestros atajos para cumplir Sus promesas; Él pide confianza, no control.
Sigue profundizando en la Palabra siguiendo el Plan Bíblico.
Bendiciones,
Betzy Gomez